viernes, 13 de abril de 2012

A que no sabías que puedes tener un infarto..!!! sin que te des cuenta

Aproximadamente un cuarto de los infartos al corazón son silentes, es decir, aparecen sin dolor de pecho y sin otros síntomas. Estos infartos suelen descubrirse tiempo después durante un exámen llamado electrocardiograma (donde se represent...a en un papel especial el funcionamiento del corazón) o durante una autopsia sin antecedentes de síntomas relacionados con un infarto. Este curso silente es más común en los ancianos, en los pacientes con diabetes y después de un trasplante de corazón, probablemente debido a que un corazón donado no está conectado a los nervios del paciente hospedador. En pacientes con diabetes, al tener un problema a nivel de las señales de dolor, es posible que se explique la ausencia de sintomatología durante un infarto.

El infarto es conocido también como ataque al corazón o infarto de miocardio (músculo del corazón), en el cual no le llega suficiente sangre al corazón, por lo que produce daño en el tejido, en una parte del corazón, y ésto es producido por la obstrucción en una de las arterias que irrigan el corazón llamadas arterias coronarias, frecuentemente por ruptura de placas de grasas propensas a desprenderse. La falta de oxígeno en la sangre debido a la obstrucción produce el dolor de pecho, que si se llega a desobstruir precozmente no produce muerte del tejido cardíaco, mientras que si se mantiene la falta de irrigación sanguínea se produce la lesión del corazón y finalmente la muerte o necrosis, es decir el infarto.

El infarto agudo de miocardio es la principal causa de muerte de hombres y mujeres en todo el mundo.

Los principales riesgos que predisponen a un infarto son la arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias) u otra enfermedad de las arterias coronarias, antecedentes de angina de pecho (dolor de pecho por falta de oxígeno al corazón), de un infarto anterior o de trastornos del ritmo cardíaco, así como la edad principalmente en hombres mayores de 40 años y mujeres mayores de 50 años. Ciertos hábitos modificables como el tabaquismo, consumo excesivo de bebidas alcohólicas, la obesidad y niveles altos de estrés también contribuyen significativamente a un mayor riesgo de tener un infarto.

Un infarto de miocardio es una urgencia médica por definición y se debe buscar atención inmediata. Las demoras son un error grave que cobra miles de vidas cada año. El pronóstico vital de un paciente con infarto depende de la extensión del mismo (es decir, la cantidad de músculo cardiaco perdido como consecuencia de la falta de irrigación sanguínea) y la rapidez de la atención recibida.

Los síntomas clásicos de un infarto incluyen dolor de pecho que oprime y puede irradiarse a los hombros y cuello, dificultad para respirar, vómitos, náuseas, palpitaciones, sudoración y ansiedad.

La atención al paciente que presenta un cuadro sugestivo de ser un infarto debe ser prioritaria, estando en los sistemas de triaje como una atención de máximo nivel.

El alivio del dolor es primordial, ya que el dolor aumenta la ansiedad provocando que el corazón trabaje más y requiera mayor demanda de oxígeno.

Factores de riesgo: Son tener presión alta, edad avanzada, ser hombre, fumar mucho, hipercolesterolemia (niveles elevados de un tipo de colesterol llamado LDL), diabetes mellitus, obesidad, estrés.

Aproximadamente la mitad de los pacientes con infarto presentan síntomas de advertencia antes del incidente. La aparición de los síntomas de un infarto de miocardio ocurre, por lo general, de manera gradual, en el transcurso de varios minutos, y rara vez ocurre de manera instantánea.
El dolor de pecho repentino es el síntoma más frecuente de un infarto, por lo general es prolongado y se percibe como una presión intensa, que puede extenderse o propagarse hasta los brazos y los hombros, sobre todo del lado izquierdo, a la espalda, al cuello e incluso a los dientes y la mandíbula. El dolor de pecho debido a falta de oxígeno o una falta de suministro sanguíneo al corazón se conoce como angina de pecho, aunque no son poco frecuentes los infartos que cursan sin dolor, o con dolores atípicos.
Debes tener en cuenta que el diagnostico es siempre clínico, electrocardiográfico (examen realizado en el hospital) y de laboratorio, ya que solo éstos 3 elementos juntos permitirán realizar un diagnóstico preciso.

Un ataque al corazón es una emergencia médica, por lo que demanda atención inmediata. El objetivo principal en la fase aguda es salvar la mayor cantidad posible de tejido cardiaco y prevenir complicaciones adicionales. A medida que pasa el tiempo, el riesgo de daño al músculo cardiaco aumenta, por lo que cualquier tiempo que se pierda es tejido que igualmente se ha perdido. Al experimentar síntomas de un infarto, es preferible pedir ayuda y buscar atención médica inmediata.

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David Ruiz Vela en Google